contradictor
14-08-2006, 16:38
Hilarión, un intimo amigo, Alejandro, vecino como yo de Beniduero, y también, socio del Centro Cultural y Recreativo de la Tercera Edad, y asiduo interviniente de la página WEB de Luis Herrero, ha colgado un tema titulado: El cuento de La Lechera. Cuando lo he leído, le he pedido permiso para ponerlo en este, y que te lo dedique. Él, castellano viejo, y por ello amigo de sus amigos, ha accedio gustoso ha ambas peticiones. Lo único que me ha sugerido, sugerencia que te hago seguir, es que no seas muy critico con él. El tema es el siguiente:
"A lo largo de la vida de una persona, y más si es dilatada como la mía, hay días que pasan a la historia privada como un mal recuerdo. Hoy, ha sido uno de esos días, que jamás, podré olvidar.
Los coleguis de la guardería, conocido oficialmente como geriátrico, desde nuestra más tierna infancia teníamos un deseo: Asistir al concierto que nuestro quintos "Sus Majestades Satánicas" celebraría en el estadio de la pulmonía en Pucela. Los amantes del futbol lo conocen como Estadio José Zorrilla.
Nos habíamos quitado, para ahorrar, de todos los vicios; fumar, beber y mujeres. Para no mentir, lo de quitarnos de mujeres, no tienen la culpa los Rolling Stones, el culpable no es otro que DNI. Primero ahorramos algunos céntimos, después fueron rubias, más tardes duros, y ahora, que somos europeos, guardábamos Euros. Por fin, y tras abonar 170 Euros por cada entrada, la "basca" nos disponíamos a cumplir nuestro sueño juvenil. No puedo contar por hombre, la emoción que teníamos todos, incluso, el Julián. El Julián, conocido cariñosamente como Aironsaide, había mandado limpiar su silla de rueda y en el respaldo le habían pintado en rojo, sobre fondo negro, la boca y la lengua de Mick Jagger. ¡Que emocionante!
Los que conocen Pucela, saben, que el Estadio José Zorrilla se encuentra ubicado en lugar alto, a las afueras de la ciudad, muy próximo a la carreteras de León (N.O.) , de Salamanca (O). Pues bien, ya habías establecidos los turnos, cada cien metros, para empujar la silla, cuesta arriba, del Julián –por culpa del gasto para asistir al concierto no se ha podido motorizar–, sacrificio que lo dábamos por bien empleado, teniendo en cuenta el momento de gloria de que ibamos a disfrutar. Una nueva historia que contar a nuestros biznietos: Tú bisabuelo, con casi 68 años, asistió a un concierto de los Rolling Stones. Me figuro la cara que pondrían los mocetes, y los ufanos que asistirían también ellos, a un nuevo concierto, en Valladolid, de "Sus majestades Satánicas"
Tras comer, poco por los nervios, todos uniformados; camisa negra con el dibujo más representativo; la boca y la lengua de Mick Jagger en color rojo. Los pantalones, al menos los míos, eran unos raidos de hace... años. El calzado, unas botas de soldado, viejas, que había pertenecido a uno de mis hijos y eran un recuerdo de su paso por la milicia. En la cintura, me habían dicho las "chicas" del Centro Recreativo y Cultural, de la Tercera Edad, de Beniduero, que lo correcto era llevar una cadena. ¡Joder! ¿Donde voy yo, con la que está cayendo, a comprar una cadena?. Cosas de la edad, sin pensarmelo dos veces, quite la cadena del W.C. , aprovechando un descuido del celador, y me la puse a la cintura.
Tantos unos como las otras, a la puerta del estadio en espera de que abrieran las puertas, comentábamos lo bien que funciona la banda. La banda, nunca mejor dicho, es la formada por; Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood, cuarteto que no estarían solos en el escenario –enorme, colosal, clarísimo–, sino que les acompañarían: Darryl Jones, en el bajo; Chuck Leavell, en el teclado; Bobby Keys, con el saxofón; Ken Smith, con la trompeta; Michael Davis, con el trombón; Tim Ries, con el saxofón y los teclados, y Blondie Chaplin, Lisa Fischer y Bernanrd Fowler, en los coros. Un lujazo.
La emoción, a medida que las agujas del reloj se acercaba hacía la hora, cracia por momentos. Incluso, me pareció que el Julián, hacía intentos de levantarse de la silla ¿Sería posible un milagro!? Personas de diferentes razas, culturas y religiones, esperábamos impacientes. De pronto, un rumor empezó a circular: ¡Se suspende el concierto! Nick Jogger está afónico. ¡Coño! Vaya sorpresa. No lo creíamos. Como es posible que unas gentes tan serias y formales, como los Rolling Stones, no cumpliesen con publico tan fiel. No podía ser. Hay gente muy bromista.
El rumor cracia, y cracia: ¡Se suspende el concierto! Las caras, antes alegres y contentas se tornaban agrias, con un rictus de "mala leche" Uno, que es desconfiado por edad, acudí a un Vigilante Jurado, con galones, ya que me pareció persona importante, al objeto de que me informará. El amable servidor del orden, al ver mi estado físico, se compadeció y con la mejor de sus sonrisa me espetó: Abuelo, coja a sus nietos y marchese a casa. Esto esta suspendido y no sabemos lo que puede ocurrir cuando la gente se percate. Ni corto ni perezoso, siempre he obedecido a la autoridad, salí de la explanada tan rápido como podía. Me seguían los coleguis, excepto, el Julián, Le dejamos allí, cualquiera le empuja cuesta abajo. No es lógico que a su edad, y en su estado, quiera asistir a un evento como el comentado. Es muy cabezón.
Pensé, si estos chavales, los Rolling Stones, en lugar de tomar esa cosas que toman, se bebieran un buen tinto de Vega Sicilia, o un clarete de Cigales, quizás, un blanco de Rueda, y lo acompañaran con un buen cordero asado de Peñafiel –hoy comienzan las fiestas-- o de Sacramenia, además de un trozo de Lechuguino, posiblemente, no les entrara afonía. Si es que a personas tan escuálidas, cualquier aire, les afecta.
Cuando llegamos al Centro Recreativo y Cultural, de la Tercera Edad, de Beniduero, afortunadamente, nos dio tiempo a tomarnos un chocolate con churros y contar a los ancianos que se habían quedado, la edad no perdona, los acontecimientos que nos habían acontecido. El Sindulfo, que es el listo del Centro, al oirnos, se quedó pensativo y nos dijo: Lo que habéis comentado, yo, lo había leído de chico en un cuento. Se llamaba, el cuento de La Lechera. "
No dudes que, tus comentarios, se los haré seguir.
"A lo largo de la vida de una persona, y más si es dilatada como la mía, hay días que pasan a la historia privada como un mal recuerdo. Hoy, ha sido uno de esos días, que jamás, podré olvidar.
Los coleguis de la guardería, conocido oficialmente como geriátrico, desde nuestra más tierna infancia teníamos un deseo: Asistir al concierto que nuestro quintos "Sus Majestades Satánicas" celebraría en el estadio de la pulmonía en Pucela. Los amantes del futbol lo conocen como Estadio José Zorrilla.
Nos habíamos quitado, para ahorrar, de todos los vicios; fumar, beber y mujeres. Para no mentir, lo de quitarnos de mujeres, no tienen la culpa los Rolling Stones, el culpable no es otro que DNI. Primero ahorramos algunos céntimos, después fueron rubias, más tardes duros, y ahora, que somos europeos, guardábamos Euros. Por fin, y tras abonar 170 Euros por cada entrada, la "basca" nos disponíamos a cumplir nuestro sueño juvenil. No puedo contar por hombre, la emoción que teníamos todos, incluso, el Julián. El Julián, conocido cariñosamente como Aironsaide, había mandado limpiar su silla de rueda y en el respaldo le habían pintado en rojo, sobre fondo negro, la boca y la lengua de Mick Jagger. ¡Que emocionante!
Los que conocen Pucela, saben, que el Estadio José Zorrilla se encuentra ubicado en lugar alto, a las afueras de la ciudad, muy próximo a la carreteras de León (N.O.) , de Salamanca (O). Pues bien, ya habías establecidos los turnos, cada cien metros, para empujar la silla, cuesta arriba, del Julián –por culpa del gasto para asistir al concierto no se ha podido motorizar–, sacrificio que lo dábamos por bien empleado, teniendo en cuenta el momento de gloria de que ibamos a disfrutar. Una nueva historia que contar a nuestros biznietos: Tú bisabuelo, con casi 68 años, asistió a un concierto de los Rolling Stones. Me figuro la cara que pondrían los mocetes, y los ufanos que asistirían también ellos, a un nuevo concierto, en Valladolid, de "Sus majestades Satánicas"
Tras comer, poco por los nervios, todos uniformados; camisa negra con el dibujo más representativo; la boca y la lengua de Mick Jagger en color rojo. Los pantalones, al menos los míos, eran unos raidos de hace... años. El calzado, unas botas de soldado, viejas, que había pertenecido a uno de mis hijos y eran un recuerdo de su paso por la milicia. En la cintura, me habían dicho las "chicas" del Centro Recreativo y Cultural, de la Tercera Edad, de Beniduero, que lo correcto era llevar una cadena. ¡Joder! ¿Donde voy yo, con la que está cayendo, a comprar una cadena?. Cosas de la edad, sin pensarmelo dos veces, quite la cadena del W.C. , aprovechando un descuido del celador, y me la puse a la cintura.
Tantos unos como las otras, a la puerta del estadio en espera de que abrieran las puertas, comentábamos lo bien que funciona la banda. La banda, nunca mejor dicho, es la formada por; Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood, cuarteto que no estarían solos en el escenario –enorme, colosal, clarísimo–, sino que les acompañarían: Darryl Jones, en el bajo; Chuck Leavell, en el teclado; Bobby Keys, con el saxofón; Ken Smith, con la trompeta; Michael Davis, con el trombón; Tim Ries, con el saxofón y los teclados, y Blondie Chaplin, Lisa Fischer y Bernanrd Fowler, en los coros. Un lujazo.
La emoción, a medida que las agujas del reloj se acercaba hacía la hora, cracia por momentos. Incluso, me pareció que el Julián, hacía intentos de levantarse de la silla ¿Sería posible un milagro!? Personas de diferentes razas, culturas y religiones, esperábamos impacientes. De pronto, un rumor empezó a circular: ¡Se suspende el concierto! Nick Jogger está afónico. ¡Coño! Vaya sorpresa. No lo creíamos. Como es posible que unas gentes tan serias y formales, como los Rolling Stones, no cumpliesen con publico tan fiel. No podía ser. Hay gente muy bromista.
El rumor cracia, y cracia: ¡Se suspende el concierto! Las caras, antes alegres y contentas se tornaban agrias, con un rictus de "mala leche" Uno, que es desconfiado por edad, acudí a un Vigilante Jurado, con galones, ya que me pareció persona importante, al objeto de que me informará. El amable servidor del orden, al ver mi estado físico, se compadeció y con la mejor de sus sonrisa me espetó: Abuelo, coja a sus nietos y marchese a casa. Esto esta suspendido y no sabemos lo que puede ocurrir cuando la gente se percate. Ni corto ni perezoso, siempre he obedecido a la autoridad, salí de la explanada tan rápido como podía. Me seguían los coleguis, excepto, el Julián, Le dejamos allí, cualquiera le empuja cuesta abajo. No es lógico que a su edad, y en su estado, quiera asistir a un evento como el comentado. Es muy cabezón.
Pensé, si estos chavales, los Rolling Stones, en lugar de tomar esa cosas que toman, se bebieran un buen tinto de Vega Sicilia, o un clarete de Cigales, quizás, un blanco de Rueda, y lo acompañaran con un buen cordero asado de Peñafiel –hoy comienzan las fiestas-- o de Sacramenia, además de un trozo de Lechuguino, posiblemente, no les entrara afonía. Si es que a personas tan escuálidas, cualquier aire, les afecta.
Cuando llegamos al Centro Recreativo y Cultural, de la Tercera Edad, de Beniduero, afortunadamente, nos dio tiempo a tomarnos un chocolate con churros y contar a los ancianos que se habían quedado, la edad no perdona, los acontecimientos que nos habían acontecido. El Sindulfo, que es el listo del Centro, al oirnos, se quedó pensativo y nos dijo: Lo que habéis comentado, yo, lo había leído de chico en un cuento. Se llamaba, el cuento de La Lechera. "
No dudes que, tus comentarios, se los haré seguir.