Ambos fueron pensando en sus cosas en el trayecto de vuelta, seguían abrazados y Macarena seguía temblando, pero ya menos.
-¿sabes? he soñado con ese sitio esta mañana.
Raul se asombró más aún-¿Cómo soñado?
-Pues eso, que en el aeropuerto me quedé dormida y soñé con ese sitio, pero con una mujer tirada en el suelo y tal... con el tema del fusilamiento, vaya.
-Eres muy sensible a ciertas cosas, no te agobies con ese tema anda.-Raul le revolvió el pelo como si de una niña se tratara.-¿Sabes? Mañana por la mañana vamos a ir al paseo marítimo y también a la bahía y si por la tarde nos da tiempo, volvemos al campo este pero sin agobios que no me mola cómo te has puesto allí.
Llegaron al hotel y en la recepción se despidieron.
-Bueno, ¿Raul a qué hora quedamos mañana?
-Ummm, pasaré a recogerte a las 10, ¿te parece?-Le cogió la mano.- Y alegrate, por favor, que me llevas una cara...
Macarena sonrió -Sí, tendré peor cara que los pollos del simago ¿no?
Raul se rió y se acercó la mano de Macarena a los labios para besarsela-Aquí a las 10, desayunamos juntos en la cafetería del hotel ¿te parece?
Macarena asintió y retiró la mano. -Hasta mañana.
Macarena se metió en el ascensor que estaba en ese momento en el vestíbulo y Raul se dio la vuelta y se encaminó hacia la puerta del hotel.
Macarena fue subiendo en el ascensor con una sensación rara, aún sentía un ligero mareo por efecto del alcohol pero sobretodo, sentía escalofríos cada vez que pensaba en qué había pasado esa mañana y esa noche dónde había estado.
Las puertas del ascensor se abrieron en su planta y se fue encaminando a su habitación, abrió la puerta y dejó la chaqueta y los zapatos en la puerta, lo bueno del suelo enmoquetado, cosa rara en la zona en la que normalmente vivía Macarena, región mucho más cálida y por tanto los suelos de las casas eran de piedra o terrazo, mucho más frescos que la moqueta o el parqué. Se paró en seco para escarbar la moqueta con los dedos los pies notando esa sensación de placer de sentir el pelito tocando la zona entre los dedos, cerró los ojos perdiéndose en esa sensación y se fue sentando en el suelo. Se acordó del jacuzzi, su jacuzzi... pero miró la hora en el reloj de pulsera que llevaba, más de las 2 de la mañana y desistió de darse un baño... ya se lo daría después de comer al día siguiente. Solo de pensar en lo agustito que iba a estar se le olvidó el terror que había pasado esa noche en el campo de marras. Se fue desnudando para meterse en la cama, pero primero se dio una ducha rápida como hacía todas las noches antes de meterse en la cama... como le habían dicho en la unidad del sueño del Virgen del Rocío, debía de seguir siempre un mismo ritual antes de acostarse para 'llamar al sueño', aunque también le habían dicho de irse a la cama antes de las 12 de la noche y jamás se iba antes de la 1 de la mañana... cosas de la vida.
La ducha le sentó divinamente, aunque bien mirado, cualquier cosa que le hiciera olvidar el miedo que había pasado esa noche le sentaría estupendamente, luego se lavó los dientes y se metió en la cama con la novelita que se había comprado en el aeropuerto, ya se la había leido tiempo atrás, en castellano pero la vio en inglés y mira, 'el diario de Bridges Jones' podría estar interesante leerla en inglés porque tenía muchos dobles sentidos y chistes que se perdían al traducirlo al español. Aún recordaba la escena en la película de la pelea entre los dos pretendientes.
Comenzó a leer por donde se había quedado en el avión y rapidamente apagó la luz porque le vino el sueño.


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