Por mí todo bien, menos lo de los toros.
Añadiría reforma absoluta de la función pública, con nuevos esquemas de organizativos y de trabajo, nuevos esquemas de acceso, importancia de la meritocracia y procesos de acceso a salvo de nepotismo y enchufismo. Que los procesos de selección sean objetivos y limpios, sin sindicatos de por medio y con seguridad de que la pertenencia o no pertenencia a uno de ellos acabará por influir en el proceso.
Y por supuesto, un limpia de interinos ya. Borrón y cuenta nueva, que en estos años ha entrado lo peor de lo peor (entre honrosas excepciones).




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