El dia que terminen con la paciencia de los occidentales y la situacion lo requiera u obligue,que recen mucho a Ala por que no va a quedar ni uno,si siguen por este camino y al final pagaran justos por pecadores...
Seis añitos ya desde que las espadas de Alá están en alto en contra de Occidente. Seis años que, menos en EEUU, los islamistas radicales han ganado terreno.
El Mundo, ayer, publicaba un reportaje sobre una prohibición de una manifestacion en Bruselas para protestar contra la islamización europea. Manifestación prohibida por herir sensibilidades.
Todas las personas que nos consideramos liberales, estamos viendo como las libertades en Europa se están recortando por culpa de la religión, de la religión musulmana.
Ellos pueden venir, pero tenemos que dejarles claro que tienen que respetar. Qué no pueden pretender que cambiemos nosotros, que si no están a gusto tienen que cambiar, o coger la puerta e irse.
Europa acabará siendo Eurabia....al tiempo.
Saludos
El dia que terminen con la paciencia de los occidentales y la situacion lo requiera u obligue,que recen mucho a Ala por que no va a quedar ni uno,si siguen por este camino y al final pagaran justos por pecadores...
Ex-Rosaventero.
FUERZA Y HONOR!!!
Que panda de salvajes sois los 2. No todos los musulmanes son iguales ni están representados por lo que pasó. Os conviene salir de la aldea y viajar un poco.
¿Viajar un poco te refieres a haber estado en más de ¿40?, ¿50? países y haber vivido en 10 o 12?. Cuando quieras te presento a mi amigo el "e-pasaporte", para que veas que la aldea la veo poco, por desgracia. Me encantaría ser de esos que solo se preocupan de la hipoteca, de ir a carreflus el sabado y de que el Midrid gane la liga...pero me toca estar mucho tiempo fuera.Originalmente enviado por emilio
Colega te recomiendo vivir unos meses en algún país arabe para que veas un pco como va el tema. Cuando hayas vivido 6 meses en Irak, en EAU, Kuwait...que no son, (en el caso de Irak era...) lo más radical en islamismo, sabrás un poco de que va el tema.
¿Sabes que dicen los lideres religiosos en Kuwait acerca de los perros occidentales?. ¿sabes que dicen en Riad los mulás acerca de Al-Andalus?.¿Sabes losprocesos de ingenieria financiera del regimén de los Wahabi para conquistar mercados occidentales?. ¿Conoces algo de la legilsación alemana que impide que capital arabe contrle más del 30% de las grandes firmas alemanas?.Bueno que coño...¿Conoces bien, y no me refiero a estar 2 semanas de turista, algún país, no te digo ya de los radicales, sino de los del Golfo?.
Pues eso...se de lo que hablo, por desgracia. Y el tiempo, como a tantos otros, nos dará y nos da la razón. ¿Por qué yo tengo que ir a Riad y cumplir ESCRUPULOSAMENTE sus leyes y ellos pueden venir aqui y pasarse las leyes por el forro?. Y ahora si quieres ampliar conocimiento..lee el siguiente post.
El Islam , religión de conquista
Al día de hoy están censados 4 millones de musulmanes en Francia. La cifra real posiblemente es más elevada, entre los 6 y 7 millones. El Islám es la segunda religión de Francia. Más o menos existen unas 1430 mezquitas en Francia. Sus practicantes son jóvenes (mientras que los practicantes católicos son viejos), con un alto nivel de evolución demográfica, tanto por el flujo masivo de inmigrantes como por la alta natalidad de los islamistas. Si nada lo impide, el Islám será la primera religión en Francia a partir del 2015. Francia contiene más musulmanes que Albania y Bosnia juntas. En la Unión Europea, se estima que el número de musulmanes alcanza los 15 millones. Están en crecimiento en todos los países.
Afirmar hoy que "Francia no tiene trazas de devenir en una república islámica" es una afirmación tan ridícula como el afirmar en los años cincuenta que "Alemania no se reunificará jamás", o que "el comunismo no puede desaparecer".
Ninguno de mis propósitos es fijar una mirada de odio hacia el Islám, el cual no siempre practica esta reciprocidad. En revancha, considero al islam como una grave amenaza y un enemigo, desde el momento en que esta religión de conquista procede a una instalación masiva y consciente en Europa. A un enemigo no se le desprecia, se le combate. Y cuando se estudia al combatiente, no deja uno de asombrarse por la ingenuidad de los intelectuales de hoy día, que le declaran tolerante, sin haberlo estudiado jamás.
Por lo mismo, se puede partir perfectamente de los valores del enemigo. Su carácter de enemigo viene de su puesto de ocupante. Se puede, como el Islám, combatir y deplorar el materialismo y el individualismo inherentes al Occidente moderno, sin dejar de considerar que la instalación del Islám en Europa es un acto de guerra, según los mandatos del Corán. Las palabras de alerta de Carl Schmitt se aplican magníficamente a todos los europeos tolerantes con el Islám: "Si no eres tú quien decide quién es tu enemigo, y si te declaras su amigo cuando él ha decidido que eres su enemigo, entonces no podrás nada".
Contrariamente a la opinión de los islamófilos, el Islám no es solamente una "fe universal", como el cristianismo, sino una "comunidad de civilización" ("umma") que tiende a la expansión. El proyecto implícito del Islám en Europa es simplemente la conquista de Europa, como así lo estipula el Corán. Ya estamos en guerra, y los europeos occidentales no lo han comprendido. Los rusos, por el contrario, sí. Porque el Islám es un vehículo de valores trascendentes que propone una doctrina individual y colectiva en la cual las normas superiores e intangibles se imponen a los creyentes, dando así un valor a su existencia (…), pero el Islám no corresponde en nada al espíritu europeo. Su introducción masiva en Europa desfigurará la cultura europea más aun que el hecho de la americanización. Un dogmatismo reivindicado, una ausencia de espíritu faústico, una negación fundamental del humanismo (entendido como autonomía de la voluntad humana) en nombre de una sumisión absoluta a Dios, un rigidismo extremo de obligaciones y de relaciones sociales, un monoteísmo absoluto, una confusión teocrática de la sociedad civil, una reticencia profunda hacia la libre creación artística o científica, son los trazos incompatibles con la tradición mental europea, fundamentalmente politeísta.
Aquellos que creen que el Islám pudiera europeizarse, adoptar la cultura europea, aceptar la noción de laicidad, cometen un grave error. El Islám, por esencia, no aceptará ese compromiso. Su esencia es autoritaria y guerrera. (…) Dicho de otra forma, con la introducción del Islám en Europa, se presentan dos riesgos: desfiguración o guerra. En una primera etapa, el discurso del Islám en Europa se hace relativamente tolerante. Los responsables musulmanes dicen "querer respetar las leyes de la República" y la laicidad, a pesar de que ello es totalmente incompatible con el Corán, pues allí no se acepta otro derecho mas que el derecho coránico, que también incluye el derecho civil. Se presenta con un mensaje que pertenece a la "estrategia del zorro" evocada por Maquiavelo.
Pero ya se elevan en Francia, como en Gran Bretaña, las voces que demandan para los musulmanes un derecho especial. Sus partidarios creen llegada la hora de afirmar estas reivindicaciones. Como veremos más adelante, el Islám no revela jamás con franqueza sus intenciones a aquellos que considera enemigos, nosotros, los Infieles; este camuflaje es para ellos una obligación teológica y moral.
En un segundo tiempo, con el aumento constante de efectivos musulmanes por un vuelco del diferencial demográfico, los flujos constantes de inmigración, más la conversión de los autóctonos, Europa será declarada "tierra de conquista" por el Islám, lo que constituye una revancha radical de las tendencias históricas de siglos pasados. Revancha contra las cruzadas y la humillación de la colonización, y conquista mediante un gran movimiento de expansión.
El Islám es por esencia intolerante y su lógica es aquella, tan maquiavélica, de la utilización conjunta de la fuerza y de la astucia. La astucia se emplea siempre que los musulmanes son minoritarios y débiles, la fuerza, en el momento en que su dominación está asegurada. Es así que entre los inmigrantes árabe-africanos, el Islám se piensa no como una religión de esencia espiritualista, sino como una autoafirmación étnica y de revancha frente a los europeos. Más aún que el cristianismo, hoy muy debilitado, el Islám es la religión por esencia de la verdad revelada e imperativa, y, con una conciencia ciega, siempre se cree en su derecho y justifica todos sus actos, hasta la exacción, cometidos en nombre de su expansión y de la gloria de Alah.
Los europeos, ingenuos defensores del Islám, cometen el error de no conocer ni interpretar el Corán como un bloque sincrético, como un texto globalmente lógico, antes que como un texto de "varias lecturas", rico en interpretaciones.
Se subraya la "tolerancia y la fraternidad entre las religiones, la libertad de creencia" inscritas en los preceptos coránicos (sura II, 256); se insiste en el rechazo de todo integrismo y fanatismo, "el Islám como comunidad del justo medio" (II, 143), o bien "el rechazo de la violencia en materia de religión" (II, 257). El Islám estaría unido a la compasión y al perdón de las ofensas, no se debe responer el mal al bien (XLI, 34; XXIII, 96; XII, 22), o bien el Islám estaría unido a la humanidad hacia los enemigos, que obliga a todo musulmán a darles protección (IX, 6).
Estos versículos se contradicen con catorce siglos de comportamiento del Islám, que privilegia la violencia siempre que las relaciones de fuerza le son ventajosas, que ignora el perdón y la compasión, que erradica o somete en ghettos a las otras religiones en los territorios que han conquistado, que no tolera bajo ningún concepto ni a los paganos politeístas ni a los ateos. Estos versículos pacíficos son un engaño, una astucia. Teológicamente, en el Corán, son anulados por los versículos bélicos escritos con posterioridad, especialmente aquellos de la sura IV, sobre la cual hablaremos más adelante. (…)
De manera general, el Islám no practica una política de paz y de tolerancia aparente sino cuando se encuentra en minoría. Varios países musulmanes, como Arabia Saudita, proscriben absolutamente la construcción de iglesias en sus territorios. La práctica de un culto cristiano está prohibida a los extranjeros residentes en el país. En la mayor parte de los países musulmanes, la entrada o la residencia de sacerdotes cristianos es casi imposible, y todo proselitismo está rigurosamente prohibido, bajo pena de expulsión inmediata. En Europa, el proselitismo musulmán está protegido y financiado (construcción de mezquitas) por los poderes públicos, confundiendo la laicidad con la ingenuidad. La regla de la reciprocidad que por siempre ha regido el derecho internacional no se corresponde aquí, y los europeos lo aceptan con toda naturalidad, en su demérito, esta regla del "dos pesos, dos medidas", que a los ojos musulmanes no es sino un signo de debilidad y de claudicación, que justifica y legitima la "voluntad divina" de su movimiento de conquista etno-religiosa de Europa. En el espíritu del Islám, el hecho de que los europeos no exijan a los países musulmanes la misma neutralidad laica, la misma libertad de culto que ellos practican hacia los musulmanes, significa aquí que "Los europeos saben que están en el error; ellos reconocen la superioridad del Islám y ante la superioridad de Alah se postergarán ante nosotros reconociéndose Infieles y que es justo que sean para nosotros tierra de conquista"; estas palabras de un famoso imán egipcio fueron recogidas en el diario AI Ahram, de El Cairo.
Los europeos ignoran los mismos fundamentos del Islám, especialmente el cínico imperativo de las tres etapas de conquista:
En un primer tiempo, la comunidad musulmana instalada en un territorio extranjero, al encontrarse en minoría, debe practicar el "Dar al-Sulh", la "paz momentánea", para que los infieles, en su ignorancia e ingenuidad, permitan el proselitismo islámico en su propio suelo, sin exigir ninguna reciprocidad en tierras musulmanas. Es la etapa que vivimos actualmente en Europa, que hace creer que un Islám laico y europeizado es posible.
En un segundo tiempo, cuando la implantación de la comunidad islámica está confirmada, entra en juego el imperativo de la conquista y de la violencia. Es el "Dar al-Harb", donde la tierra de la infidelidad se convierte en "zona de guerra", y en la cual toda resistencia a la implantación del Islám debe ser aplastada, ya que su número suficiente hace posible que los musulmanes abandonen la prudencia de los primeros tiempos de la conquista. Esta es la fase que no tardaremos en vivir: ya estamos viendo las premisas.
La tercera etapa es aquella en la que los musulmanes acaban por dominar. Es el "Dar al-Islam", el "reinado del Islám". Los judíos y los cristianos son tolerados como minorías, sujetos a un derecho inferior como "dhimmis" ("protegidos") que les sustrae la mayor parte de sus derechos civiles; los paganos politeístas ("idólatras") y los ateos son perseguidos, y toda la población debe someterse a las reglas sociales del Islám. Los no-musulmanes no pueden beneficiarse de una posición social dirigente. En Marruecos, donde los cristianos eran tolerados y los judíos protegidos, ambos tienen ahora el mismo status de protegidos al finalizar el protectorado francés, aunque allí no se produjo ninguna guerra como en Argelia.
Para muchos actuales líderes islámicos mundiales, el objetivo declarado es imponer en Europa la ley del "Dar al-Islam". Hablamos de un proyecto planificado, de una voluntad política puesta en marcha, ya que Dios así lo ordena. El Islám es un universalismo absoluto y proselitista con vocación imperativa de conquistar toda la tierra. (…)
Los años sesenta conocieron la revitalización de la potencia islámica, al final de la colonización europea. Hoy estamos en los tiempos del contraataque.
El proselitismo cristiano desea imponer una fe universal, pero el proselitismo musulmán desea implantar una civilización, un modo de vida y una sumisión política. El Islám no es tanto una religión, en el sentido espiritual del término, cuanto un imperialismo político y étnico con la voluntad de implantar en todos sitios una civilización intolerante en la cual los musulmanes dominarían a todos los demás, como el hombre domina a la mujer. Pretender separar, en el Islám, la política de la religión es completamente vano; ambas no son sino una sola y la misma cosa. Los sermones de los imanes en las mezquitas de nuestros suburbios, que los islamófilos de salón no han entendido jamás, apelan abiertamente a la conquista del suelo francés y al trabajo proselitista de conversión. Desde hace tiempo las noticias dan cuenta de ciertos imanes que predican directamente la violencia armada. Los curas, en su miserabilismo, hace ya tiempo que renunciaron a la conversión; en sus prédicas, al contrario, apelan al Islám como una religión hermana, como un enriquecimiento. Cuando se piensa que el ecumenismo jamás ha funcionado con los protestantes y los judíos, ¿cómo imaginar que pudiera ser posible con el Islám? Es la fábula del pastor que deja entrar en el aprisco a los lobeznos; cuando crecieron y se convirtieron en lobos ya era tarde. Los prelados y los hombres políticos harían bien en releer de cuando en cuando a La Fontaine.
La doctrina de la cohabitación de comunidades es inaplicable al Islám, al igual que al comunismo. Los partidarios del velo, de los derechos específicos al culto musulmán, de una cohabitación armoniosa como una "piel de leopardo" según un confuso derecho a la diferencia, se equivocan de cabo a rabo. Porque el Islám es visceralmente anticomunitarista y opuesto a todo derecho a la diferencia. Su monoteísmo absoluto le ordena reinar sin oposición sobe la sociedad conquistada. Intrínsecamente, el Islám se piensa a sí mismo como la única comunidad legitima, la comunidad de los creyentes, que posee el monopolio de la existencia y de la expresión, y donde las otras comunidades no pueden beneficiarse sino de un status inferior de infieles y tolerados. Para el Islám, una sociedad plural, tribal, caleidoscópica, es fundamentalmente impía; no es más que una transición para conseguir la dominación de una comunidad -la musulmana- sobre las otras, preludio para su eliminación o conversión. Hoy día, los líderes musulmanes, en las sociedades europeas, juegan la carta de una coexistencia comunitaria, y proclaman sus sentimientos laicos. Pero no dejan de tener como objetivo a largo plazo la implantación de la "sharía", la ley islámica. La aceleración de la historia demográfica llegará a convencer a los más escépticos.
Desde su punto de vista, los paganos politeístas tolerantes y comunitaristas sufren una ceguera total. Estos levantan la voz contra la intolerancia republicana jacobina que pretende imponer su modelo asimilador; se elevan contra el culto de lo Único y contra este culto defienden la coexistencia del Islám. Pero, ¿Se han parado a reflexionar que el Islám es la doctrina social y política más asimiliacionista que existe? ¿Saben que el Islám es el más ardiente defensor de lo Único, que rechaza y refuta todas las diferencias? ¿Imaginan los defensores de el velo en las escuelas republicanas que en los colegios coránicos de Francia las cruces, las estrellas de David, los martillos en miniatura, cualquier tipo de medallas y símbolos religiosos ajenos al culto musulmán están prohibidos sin apelación?
El Islám funciona exactamente según el mismo principio totalitario que el comunismo. Al igual que éste, con sus doctrinas del proletariado como única comunidad, de la lucha de clases y del partido único, el islam tiene vocación de absorber todo el campo social y político. La visión de una sociedad de "libertad de comunidades" le es tan extraña como insoportable, tal como el multipartidismo lo es para el comunismo. Durante los años cincuenta, los comunistas tomaron la consigna de no hablar de la dictadura del proletariado y la conquista de la sociedad, tal como los islamistas esconden hoy sus verdaderos objetivos, hablando de multipartidismo y de libertad de opinión. El comunismo se derrumbó, y el PCP es hoy un partido socialdemócrata. Pero en el Islám, una mutación tal es imposible. Marx está desacreditado, pero no es el caso de Alah.
Desgraciadamente, aquellos intelectuales o políticos que defienden al Islám no lo conocen. Ignoran su naturaleza teocrática según la cual todo Estado es ilegítimo si no se rige según los preceptos de la religión islámica. Para un musulmán no pueden coexistir una ley laica neutral y pública y una ley musulmana fundada sobre la fe y que se extiende hasta el dominio privado. (…) La fe y la ley son indisociables, lo cual significa que desde el momento en que la religión islámica deviene mayoría en un país, tal país debe abandonar sus costumbres legislativas y adoptar el derecho coránico. Si nada se le opone, si la lógica demográfica se consuma, el Islám devendrá la religión mayoritaria en muchos países de Europa. Sería una estupidez pensar que entonces no pasaría nada… Los europeos subestimamos la determinación islámica, su potencia y su peligro. Consideramos que son "una religión como cualquier otra", que se inscribe en un "nicho", como el judaísmo o el budismo, cuando en estas religiones no existe en absoluto la obligación del proselitismo. El Islám no reposa sobre especulaciones, dudas, interrogaciones, abstracciones, sino sobre principios. Por definición, estos principios son intangibles. En tanto que los europeos carecen de principios se arriesgan a la vez a ser víctimas del Islám y a estar fascinados por él. Para hacerse respetar ante los musulmanes habría que hacerles respetar los mismos principios intransigentes que ellos manifiestan. Conviene sobre todo no mostrar ninguna debilidad, ninguna tolerancia ante sus exigencias. Es necesario instalarse en posiciones determinadas; si no es posible una cohabitación con el Islám que planea la colonización de Europa, habrá que pensar en su expulsión.
El genio del Corán no reside en su espiritualidad religiosa, que es casi inexistente, sino en constituir el mejor tratado de estrategia de conquista geopolítica de la humanidad. El Corán supera con creces las obras de Sun-Tzu, de Maquiavelo o de Clausewitz.
La mayor parte de los europeos no se han dado cuenta, especialmente los islamófilos y los inmigracionistas, ya que ninguno de ellos ha leído jamás el Corán, ni habla árabe, ni han puesto jamás sus pies en país musulmán alguno, ninguno de ellos vive en una cuidad con mayoría musulmana. Para ellos, el Islám, y toda la inmigración, son hechos abstractos, lejanos, simpáticos. Son gentes que viven una vida propia de las clases descomprometidas, virtual, alejada de la realidad; son gentes que se derrumbarán ante la realidad que se aproxima.
¿Qué nos depara el porvenir?, preguntaba Albert Kehl. "Un sobresalto de autoridad que traerá la calma, la obediencia a nuestras leyes, y por lo tanto el fatalismo instalado por un tiempo entre la población musulmana, el dejarse llevar, estallará en un punto de fanatismo declarando la conversión al Islám o la condición de "dihimmis" de nuestro pueblo sobre nuestro propio suelo hasta los tiempos indefinidos. La única solución verdaderamente eficaz, la única digna para nosotros, pueblos de Europa, pasa por el retorno a sus países de origen de la inmensa mayoría de los islamistas".
Se puede decir mejor, pero no más claro. Bien entendido, este género de propuestas es hoy considerado, en estos tiempos de neurosis etnomasoquista, como diabólico. No es perverso el permitir que el enemigo nos conquiste, pero es perverso que nos defendamos. Bien, seamos perversos.
El Islám está fundamentalmente atormentado por la idea de la guerra santa. Los conceptos de muerte, de venganza, de exterminio, de matanza son constantes en el Corán. Quienes hablan del Islám como una religión de paz y de cohabitación son precisamente aquellos que ignoran el Islám. (...) Se pretende hacer creer que existen un fundamentalismo extremista y un Islám civilizado. Se olvida que el mismo "Islám civilizado" puede en cualquier momento devenir bárbaro, pues el Corán se esmalta con apelaciones a muerte contra los infieles o los traidores. El "no matarás" es una prescripción desconocida entre los musulmanes. Para mostrar que no hablamos de fantasmas o de acusaciones malevolentes, veamos algunos pasajes del Corán, ampliados con unos comentarios.
Sura 2, versículo 190:
"Y combatid en la senda de Dios a aquellos que os combaten"; sura IX, versículo 5: "…Y matadlos donde les encontréis, cazadlos, sitiadlos, preparadles toda clase de emboscadas".
Aquí se encuentra la justificación del mártir, una de las bases fundamentales del terrorismo islamista:
"Que seáis muertos o que seáis matados, sí, es con Dios con quien os reuniréis. No penséis como en difuntos a los que han muerto en la senda de Dios (la guerra santa), al contrario, viven al lado de su Señor. Porque la vida presente no es sino un objeto de goce engañoso. Aquellos que están expatriados, aquellos que han sido expulsados de su residencia, que han perseguido Mi sendero, que han combatido y que han sido muertos, Yo les haré entrar en el paraíso" (sura 3, versículos 158, 169, 185, 195).
El morir en el nombre de Dios es la certidumbre de obtener el paraíso. La fuerza del Islám reposa en estos simplismos brutales.
He aquí otros versículos, recogidos de las suras 4, 5, 8, 9, 17, 33, 47 (…)
"A quienquiera que combate, tanto si muere o vence, Nosotros le daremos un gran salario. No cojas amigos entre los infieles hasta que ellos acepten la senda de Dios. Pero si ellos se vuelven de espaldas, matadles entonces y donde les encontréis" (Se resalta la total ausencia de sentido del honor y la apología de la vileza al servicio del Dios recompensador).
"Por consiguiente, si ellos no quedan neutros ante vuestras consideraciones, no les tenderéis la paz y no les daréis la mano, sino que les matareis allá donde les encontréis. No son iguales los creyentes que se quedan sentados y los que luchan en la senda de Dios".
Aquí se puede ver, en esta afirmación de la superioridad intrínseca del mudjadín, que la guerra santa es una etapa permanente, casi obsesional. El musulmán que combate, que milita, es superior a aquel que se contenta con practicar su fe.
"Y cuando os lancéis sobre el Mundo, no temáis que los infieles os pongan a prueba, los infieles son para vosotros, verdaderamente, enemigos declarados".
Triple alusión: en situación de debilidad, el musulmán puede practicar el engaño y no seguir su religión para así obtener ventajas, por otra parte todo ecumenismo con otras religiones está proscrito. La Iglesia católica es una ingenua… En fin, el deber del Islám es la conquista.
Buena conciencia del combatiente -o del terrorista:
"Cuando das muerte, no eres tú quien les da muerte, sino que es Dios quien les mata. Y cuando disparas (la flecha), no eres tú quien dispara, sino que es Dios quien dispara. Oh, Profeta, anima a los creyentes al combate". (…)
Conquista y guerra santa permanentes son preferibles al trabajo, a la perspectiva y a la fundación, a una civilización pacífica:
"Oh, los creyentes. Partid en campaña en la senda de Dios. ¿Os agrada la vida presente? ¿Os pesa más la tierra que el más allá? Si no partís en campaña, Dios os castigará con un castigo doloroso. Ligeros o pesados, partid en campaña y luchad en la senda de Dios. Quienes se retrasan y se quedan sentados se oponen al mensaje de Dios y rechazan combatir en la senda de Dios. ¡Oh, los creyentes! Combatid a los infieles que se os acerquen, que encuentren en en vosotros la fuerza".
¿Por qué asumes que yo no he estado en alguno de los sitios que mencionas? Es más SI que he estado, para tu información, y por bastante tiempo. Yo no me he encontrado con ningún extremista. Es más, me han tratado con mucha cordialidad y para mi quisiera los valores familiares, el respeto a sus mayores, que ellos tienen y que por desgracia aquí hemos perdido.
Riad es la capital de Arabia Saudi, no de Kuwait.
Por cierto dudo mucho que tu hayas escuchado a ningún mula en los paises que indicas, ya que la entrada a la mezquita en esos paises es restringida sólo a musulmanes y dudo que hayas tenido los huevos de colarte :lol:
En cualquier caso, y para que quede claro, libreme Dios de defender el islam, pero generalizar como tu lo has hecho al principio es ciertamente injusto, ya que la mayoría de los musulmanes condenan y no aceptan el terrorismo como manera de expandir su religión.
Emilio, ¿cuántos países islámicos permiten abrir templos de cualquier otra confesión religiosa?.
¿en cuántos países islámicos tienen un sistema democrático?.
Hay que exigir reciprocidad, y debemos defendernos de cualquier amenaza o agresión.
Saludos.
"Lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada."
Edmund Burke
Y la mayoría de los vascos está contra ETA ,y la mayoría de los catalanes no es separatista, y la mayoría de los españoles somos católicos... la cuestión es que no lo parece :gulp: Cuando una mayoría no hace nada por no ser asociada a una "mini-minoría" y evitar que se caiga en el error fatal de la generalización, algo va mal.Originalmente enviado por emilio
El cáncer no es el Islam sino las bajadas de pantalones de nuestros políticos. Me da mucho yuyu pensar en que se lleguen a "normalizar" aquí costumbres como la ablación, apedrear a las adúlterAs (muchas de ellas víctimas de violaciones) o tratar a las mujeres como animales. :-S
Un saludo ;-)
"A humilde no me gana nadie". Don Pepiño
"Artista: nombre que se dan a sí mismos muchos artesanos". Cantinflas
¿He dicho yo que Riad es la capital de Kuwait?. He dicho que en Riad...No que sea capital..pero al tema, que veo que enseguida derivas a temas que no van al caso.Originalmente enviado por emilio
Mira colega, si algo tienen los musulmanes es que son muy listos y saben como tienen que tratar a las personas que pueden abrirles las puertas de Europa para meter petrodolares.
Yo estuve en Riad como delegado del Micheloud&Cie;, que es uno de los bancos más importantes de Suiza, y ellos sabían nos necesitaban para abrirse las puertas en algunos paises. A mi lado nunca se les ocurrió decir nada en contra de Occidente. Y, aunque a ti no te guste, tuve la oportunidad de entrar en varias mezquitas, y oir, como uno más, eso si apartado, muy apartado, el rezo de aquellos, no se si aborregados fieles.
Aunque delante de mi nunca dijeron nada y fueron toda hospitalidad, por detrás yo era el perro capitalista de turno. Según me dijo el chofer que teníamos en Riad, aquellos "buenos musulmanes" decían que mi novia era poco menos que una puta, y que no le vendría mal el látigo. Pero claro, delante de mi, todo eran alabanzas. Y tanto...les iba a canalizar el petrodolar hacia Europa.
A pesar de la imagen de prosperidad y "libertad" que nos venden los paisds del petroleo es todo eso, imagen. Si no...¿Cual es el motivo de que un simple asesor como yo y mi novia tuvieramos que vivir permanentemente escoltados por unos señores que lo más ligero que llevaban era un m16?. En Riad, toda persona Occidental o casi toda, lleva seguridad. Y no por el hecho de ser ni más no menos...porque ya me dirás tu quien era yo...sino por el hecho de ser Occidental, y por llevar a mi novia con vaqueros y una camisa...¡¡¡Claro!!!, lo correcto sería ponerle el "chador", eh?. Eso es la libertad y la igualdad que nos venden los arabes.
Vamos a lo de la mezquita. El señor que allí despotricaba, porque por los gritos eso parecía, según me comentó el saudí con el que estaba no decía cosas muy buenas de USA(aliado de AS), del West en general. Las palabras textuales fueron: "mejor que no te lo diga". ¿Cuántas asociaciones hay en Arabía Saudí relacionadas con el terrorismo islamico y a su vez con la construcción de mezquitas en Europa?. Muchas.
Ser occidental y estar en un país arabe es horroroso. Al revés no lo se, pero occidental y en cualquier país islamista es bastante bastante feo.
Yo siempre digo lo mismo, no he encontrado país sobre la faz de la tierra con más libertad que América, los Estados Unidos de Norteámerica. Y ahora cada loco..a su tema
Y por cierto, ni he sido yo el que te ha llamado salvaje, ni he sido yo el que ha dicho lo que tu has hecho o no hecho.
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