Maru Menéndez, intenta, pero no lo consigue, ser el azote socialista al Gobierno de Esperanza Aguirre en la Asamblea de Madrid. Muchos nos preguntamos de dónde ha salido esta señora, pues bien su procedencia no es precisamente de una familia de izquierdas. Juan Van-Halen, periodista, escritor y ex senador del PP la desenmascara en el último post de su blog:



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Maru y las “dos Españas”
By Juan Van-Halen


El concepto de “dos Españas”, tan utilizado hoy, viene del siglo XIX, concretamente de 1827 cuando un personaje de la época, por cierto liberal, lo puso en circulación en sus “Memorias”, y esas “dos Españas” se han reflejado también a través del tiempo en el seno de las familias.

Tengo el mayor respeto por la familia y por lo que pudiéramos llamar su componente ideológicamente plural. En este país nuestro, con una cuarentena de conspiraciones militares y golpes de estado y cinco guerras civiles en los dos últimos siglos, ha pasado de todo y a menudo poco bueno. Han luchado hermanos contra hermanos en demasiadas ocasiones para nuestra desgracia, y la cuenta de barbaridades de muy distinto bautismo nos llevaría lejos. Cada familia tiene su historia.

Mi padre era de derechas, tuvo que esconderse y, movilizado, a punto de finalizar la guerra se incorporó al Ejército de la República por meros motivos geográficos, y su único primo hermano fue primero voluntario en las Milicias socialistas y luego, pasado por la Escuela Popular de Guerra, teniente y capitán en el Ejército de la República por firme convicción. Los dos eran hijos únicos y se trataban como hermanos. Uno ganó la guerra y otro la perdió. Y lo pagó. En un libro mío, “De carne o de cristal”, hay unos versos sobre esto: “Eran días amargos de miedo y de derrota, / las guerras entre hermanos siempre nacen perdidas”.



Foto de Maru Menéndez

Carmen (Maru) Menéndez González-Palenzuela, psicóloga por formación, sindicalista por vocación, y política por ejercicio, actual portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, pertenece a esas familias en cuyo seno se evidencia una plural ubicación política.

Su padre, Camilo Menéndez Vives, sobrino del teniente general Camilo Menéndez Tolosa, ministro franquista del Ejército, era capitán de navío el 23-F, hace hoy veintiocho años, y la fuerza de sus convicciones le llevó a sumarse a la intentona golpista cuando ya se daba por fracasada. Hay que reconocer en esa actitud una firme decisión, por encima de los componentes ideológicos. Hemos visto estos días al capitán de navío Menéndez Vives en compañía del teniente coronel Antonio Tejero en la memoria televisiva del 23-F. Y yo entonces le vi en persona, porque el golpe me pilló dentro del Congreso ejerciendo de cronista parlamentario. Fue el militar de mayor graduación que entró en el palacio de la Carrera de San Jerónimo. Los asaltantes esperaban a un general, el llamado “elefante blanco”, pero no llegó.

Su hermana Lourdes es magistrada, titular de un juzgado de Madrid, y pertenece a la Asociación “Jueces para la Democracia”, en nombre de cuyo colectivo ha firmado varias Declaraciones públicas.

Su hermano Ignacio, abogado, fue candidato al Congreso de los Diputados por FE-La Falange en las últimas elecciones generales por la circunscripción de Guadalajara. Firmó, haciendo constar su condición de Caballero Legionario, una Declaración titulada “Reflexiones” en defensa de la amenazada unidad de España y denunciando los errores del Gobierno de Zapatero, entre otros los matrimonios homosexuales y los ataques contra la Iglesia.

Carmen (Maru) Menéndez González-Palenzuela está emparentada con Blas Piñar, notario, fundador de “Fuerza Nueva”, antiguo diputado (precisamente lo era el 23-F), ya que su hermano Camilo está casado con Esperanza Piñar, hija del ya ex-político.

Dos hijos de este matrimonio, sobrinos carnales de Carmen (Maru), Santiago y Miguel Menéndez Piñar, fueron detenidos, juzgados y condenados a una multa por reventar en el Círculo de Bellas Artes una obra teatral de título blasfemo de la que era autor Íñigo Ramirez de Haro, por cierto cuñado de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. No apruebo el procedimiento, pero me sumo a la indignación respecto al título de aquella obra teatral.

Lo escrito me recuerda aquello que dijo hace años José Bono, actual presidente del Congreso de los Diputados: que él, incluso por motivos de familia, respetaba a sus adversarios políticos y les suponía buena fe, porque su padre, de ideología derechista, era un hombre digno. Bono no ha sido consecuente a veces con esa declaración suya, pero ahí está. Lástima que Carmen (Maru) Menéndez González-Palenzuela, no piense lo mismo que un día pensó Bono. O no lo manifiesten sus hechos.

La falta de respeto de Carmen (Maru) por las ideas ajenas a las suyas se evidencia permanentemente. ¿Pensará como su correligionario Pedro Castro que la mitad de España está formada por “tontos de los cojones”? Si merecen esa calificación tan poco caritativa quienes no votan al PSOE en particular, o a la izquierda en general, su propia familia cuenta con una nutrida representación.

Lo dicho: las “dos Españas”. No sé ni me importa si Carmen (Maru) en su adolescencia y juventud se consideraría de derechas o de izquierdas. A Saulo de Tarso le llegó la revelación al caerse del caballo camino de Damasco cuando iba a perseguir cristianos, que era su oficio, y ocupa un lugar de oro en el santoral. Cada familia tiene su historia, y todas son válidas y respetables. Al menos esa es mi libérrima opinión.

Las “dos Españas” nos golpean todavía, y una de ellas -o las dos- ha de helarnos el corazón, como advirte el bello verso de Antonio Machado.